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sábado, 28 de enero de 2012

Yo quiero ver muchos más delirantes por ahí


Yo no quiero volverme tan loco
yo no quiero vestirme de rojo 
yo no quiero morir en el mundo hoy. 
Yo no quiero ya verte tan triste 
yo no quiero saber lo que hiciste 
yo no quiero esta pena en mi corazón. 

Escucho un bit de un tambor entre la desolación 
de una radio en una calle desierta 
están las puertas cerradas y las ventanas también 
no será que nuestra gente está muerta? 
Presiento el fin de un amor en la era del color 
la televisión está en las vidrieras 
toda esa gente parada que tiene grasa en la piel 
no se entera ni que el mundo da vueltas. 

Yo no quiero meterme en problemas 
yo no quiero asuntos que queman 
yo tan sólo les digo que es un bajón. 
Yo no quiero sembrar la anarquía 
yo no quiero vivir como digan 
tengo algo que darte en mi corazón. 

Escucho un tango y un rock 
y presiento que soy yo 
y quisiera ver al mundo de fiesta. 
Veo tantas chicas castradas y tantos tontos que al fin 
yo no se si vivir tanto les cuesta. 
Yo quiero ver muchos más delirantes por ahí 
bailando en una calle cualquiera 
en Buenos Aires se ve 
que ya no hay tiempo de más 
la alegría no es sólo brasilera. 

Yo no quiero vivir paranoico 
yo no quiero ver chicos con odio 
yo no quiero sentir esta depresión 
voy buscando el placer de estar vivo 
no me importa si soy un bandido 
voy pateando basura en el callejón 

Yo no quiero volverme tan loco 
Yo no quiero vestirme de rojo 
yo no quiero morir en el mundo hoy. 
Yo no quiero ya verte tan triste 
yo no quiero saber lo que hiciste 
yo no quiero esta pena en mi corazón. 
Yo no quiero sentir esta pena en mi corazón. 





[Charly García]

jueves, 19 de enero de 2012

A shoulder where to lay on

EMMA: Dexter, I love you. So much. It's just that I don't like you anymore...

[De la película One Day]


EMMA: Since when do I need to ask your permission? God knows you never asked mine.

DEXTER: But we just slept together. I haven't forgotten.

EMMA: Dexter, we got a bit drunk.

DEXTER: Yeah, not that drunk.

EMMA: You took your trousers off over your shoes.

DEXTER: No, I didn't... Did I?

EMMA: I think that you were upset about Sylvie and the divorce, and you needed a shoulder to cry on... Or sleep with. And that's what I was, a shoulder to sleep with.

DEXTER: And that's why you did it, was it? To cheer me up.

EMMA: Well, it worked, didn't it? If you must know, it was one of the better nights of my life.

sábado, 24 de diciembre de 2011

En estos días, merecía un replay


Quedarme todo el día en casa esperando una llamada es algo que odio con todo el alma. Si estoy sola, me da la sensación de que voy pudriéndome y deshaciéndome, hasta convertirme en un líquido verdoso que es absorbido por la tierra. De mí sólo sobrevive la ropa.

Ésta es la sensación que tengo cuando me quedo todo el día en casa esperando la llamada.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Family Guy II


Stewie: Please, Rupert, come back. We'll go away, we'll go to Hawaii... I've always wondered how would be...












domingo, 11 de septiembre de 2011

jueves, 11 de agosto de 2011

Feliz cumpleaños, Cerati.


Cruza el amor, yo cruzaré los dedos. Y gracias por venir.


Todo se movió y es mejor quedarse quieto. Pronto saldrá el sol y algún daño repondremos. Terco como soy, me quedo aquí. La tinta no seco y en palabras dije muchas cosas, pero en mi corazón todavía queda tanto por decir, tanto por decir, tanto por decir. No me voy... Me quedó aquí.



lunes, 9 de mayo de 2011

Promesas sobre el bidet - Charly García

Por favor no hagas promesas sobre el bidet. Por favor no me abras más los sobres. Por favor, yo te prometo te esperaré si es que paro de correr. Por favor sigue la sombra de mi bebé, por favor no bebas más, no llores. Por favor yo te prometo te escribiré si es que para de llover. ¿Por qué me tratas tan bien, me tratas tan mal? Sabés que no aprendí a a vivir. A veces estoy tan bien, estoy tan down. Calambres en el alma. Cada cual tiene un trip en el bocho, difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo.

domingo, 17 de abril de 2011

Tales of worm paranoia (1996)

Esto era lo que les llegaba a nuestras inmaduras y absorbentes mentes en aquel lejano año del '96...
Claramente en mi personalidad se ven las repercusiones de tal bizarreada

CARTOON NETWORK (R) de los '90 fue y será siempre el canal para niños con mejor programación de la historia... los invito a seguir mirando What A Cartoon en YouTube!

Tales of worm paranoia of Eddie Fitzgerald

jueves, 24 de marzo de 2011

24·03·2011

Los amigos del barrio pueden desaparecer
Los cantores de radio pueden desaparecer
Los que están en los diarios pueden desaparecer
La persona que amas puede desaparecer.
Los que están en el aire pueden desaparecer en el aire
Los que están en la calle pueden desaparecer en la calle.
Los amigos del barrio pueden desaparecer,
Pero los dinosaurios van a desaparecer.



lunes, 21 de febrero de 2011

Bienvenido a la ruta perdedora

Este lo escribí durante el viaje al sur... Espero que guste, pero el que lea opine y critique!


Inspirado en Ruta Perdedora de La Máquina de hacer pájaros

Cover, no pude encontrar la original: http://www.youtube.com/watch?v=E4ycc3Q_PTQ

Escena 1
Exterior – Plaza – Día
Por la calle pasan miles de vehículos. Un MAGO (45) con galera y chaleco negro con levita acomoda una mesa con patas plegables en la vereda de una ciudad. En un paño aterciopelado de color violeta a modo de mantel acomoda sus artilugios. De una valija toma una caja de vidrio llena de agua. Dentro de ella hay dos peces, La apoya en la mesa y se agacha hasta que sus ojos quedan a la altura de la pecera. Los peces dejan de nadar y se ponen de frente al MAGO. Este comienza a susurrar sonidos extraños en voz muy baja. Los peces responden a sus palabras con aleteos, giros y saltitos. A unos metros una niña deja de jugar con su muñeca para observar la escena.

Escena 2
Exterior – Espacio – Noche
Dos enormes planetas coloridos sirven de sostén a un HOMBRE (+100) con larga barba blanca. Está recostado y se apoya sobre sus codos. Se mira las uñas, se rasca la cabeza y bosteza. Observa el espacio oscuro y estrellado y mira hacia el planeta tierra. Un asteroide, pequeño en comparación al gigante anciano que se levanta, se acerca a la tierra, pero de un tincazo (no sé cómo se dice!) lo desvía. Cruza los brazos detrás de la cabeza y se recuesta sobre ellos sin sacarle la vista de encima a la tierra. Resopla, aburrido.

Escena 3
Exterior – Vereda de la plaza/Habitación – Día
NAHUEL (23) es alto y flaco. Tiene piernas largas y un caminar desgarbado y desganado. Su pelo es negro y lacio, pegado al rostro. El flequillo le tapa los ojos, que emiten un triste y angustioso brillo. Da largos pazos arrastrando los pies lentamente con la vista siempre pegada al suelo. Tiene una mano en un bolsillo y en la otra un cigarrillo que se va consumiendo por la leve brisa otoñal. NAHUEL viste pantalones negros y una camisa clara. Unas llaves tintinean a cada paso. Nahuel bufa y suspira. A un lado, en un banco en la plaza, una pareja juguetea y se besa. Él le acaricia el pelo a la mujer, que se transforma en otra, CATALINA (29). Besa a NAHUEL, que ahora está sentado junto a ella y juega con su pelo. Él la mira con admiración y le roza la mejilla con el dorso de la mano. Ella le da un beso en la nariz riendo y se levanta de la cama en la que están sentados. Se mira en el espejo y se acomoda los rulos castaños que le llegan hasta los hombros.  Sus rasgos no destacan por ninguna razón, pero sí su abundante cabellera.

CATALINA
¿Cuántos hijos vamos a tener?

NAHUEL
Mmmmmh… ¿dos?

CATALINA
¡No! Dos son muy poquitos.

CATALINA frunce el seño y lo mira haciendo puchero. Se sienta de nuevo a su lado, acercando su boca a la de él.

CATALINA
Dale, decime

Se acerca un poco más, como para besarlo. NAHUEL intenta darle un beso, pero ella rápidamente se aleja. NAHUEL se muerde el labio inferior y niega con la cabeza.

NAHUEL (simulando estar pensativo)
Cien… Doscientos… ¡Un millón! Todos los que vos quieras.

CATALINA sonríe de oreja a oreja y le da un beso cortito.


CATALINA
Con diez me alcanza

NAHUEL
¡Uffff! ¿Diez? ¿estás segura?

CATALINA
Sí, muy segura.

Ambos se ríen

NAHUEL
Bueno, entonces serán diez.

CATALINA sonríe y lo besa en la nuca con ternura.

CATALINA
Y vamos a vivir en la casa de mi abuela, juntos. Llenos de hijos.

NAHUEL
Me encanta la idea.

CATALINA se levanta de la cama y se acerca a la ventana, que tiene vista a la ciudad. Están en un piso muy alto. A lo lejos se ven muchos edificios, calles, autos, gente, negocios, más gente. La plaza: los juegos, la fuente, un banco. En el banco la pareja sentada, besándose y jugueteando uno con otro. NAHUEL, que aún está parado al lado, toma su billetera del bolsillo y de un compartimiento saca una foto tamaño carnet de Catalina. La foto está arrugada. Con el pulgar acaricia la imagen lentamente, para finalmente arrojarla en el cesto de basura con odio.

Escena  4
Exterior – Vereda – Tarde
NAHUEL sigue caminando, con la misma expresión desanimada. En la esquina  ve un payaso que mientras anda en monociclo hace animales de globo. Una decena de niños ríen, cantan y aplauden a su alrededor. NAHUEL lo detiene y lo mira. La cara del payaso es la suya propia, ahora sonriente. La plaza, la calle, la gente desaparece. Solo quedan él y los niños, que de a poco se van callando o yéndose. Cuando queda el último, que se pone a llorar, NAHUEL va pedaleando cada vez más despacio y los animales le salen peor. En su rostro se ve la frustración. Finalmente tira el monociclo y los globos y se va caminando hacia un lado.

Escena 5
Exterior – vereda – tarde
NAHUEL mira al payaso, ha recuperado su expresión triste. Sigue caminando, arrastrando los pies. Llega a una vidriera. Detrás de los maniquíes hay una pared de espejo. NAHUEL se acerca y se mira, se toca la cara estirándose la piel, se deforma, se observa, se analiza. Niega con la cabeza, estudia minuciosamente el reflejo. Se pasa la palma de la mano por la mejilla bruscamente, se golpea la frente y se restriega los ojos balbuceando, confundido y enojado. Se mira de nuevo  y ve como en el reflejo una copia de sí mismo, pero más etérea y translúcida,  se desprende de su propio cuerpo. Su igual le grita e insulta, pero mudo, y se va caminando. NAHUEL observa todo, pero no reacciona. A su lado en el reflejo ahora aparece CATALINA que lo toma de la mano. Ambos se miran, en silencio incómodo.

CATALINA
Nahui…

NAHUEL gira y se pone de frente a ella, pero ya no en el reflejo.

NAHUEL
¿Qué pasa?

CATALINA permanece callada.

NAHUEL (con más ímpetu)
¿Qué pasa, Cata?

CATALINA baja la vista. Tiene los ojos llorosos.

CATALINA
Conocí a otra persona…

NAHUEL la mira con los ojos bien abiertos, abre la boca como para decir algo, pero la cierra.

NAHUEL
¿Qué?

CATALINA
Sí, Nahui… No te quiero lastimar. Pero es lo que me pasó. Estamos enamorados.

NAHUEL la mira desconcertado. Se muerde el labio inferior, ahora la mira con odio, indignado. Con los diente apretados gira de nuevo hacia la vidriera para ocultar las inminentes lágrimas. En el espejo Catalina ya no está. NAHUEL suspira fuerte y mira hacia arriba, conteniendo el llanto.

Escena 6
Exterior – Vereda/andén – noche
NAHUEL continúa la caminata, pero repentinamente, llegando al cruce de las vías de un tren, se detiene. Va hacia los andenes solitarios, hablando bajo consigo mismo. Las lágrimas comienzan a resbalarse por sus mejillas y NAHUEL se habla con cada vez más rabia y el llanto ya resulta casi incontrolable. Patea y golpea con el puño la pared desesperado y furioso. Se oye el ruido del tren, pero NAHUEL sigue ensimismado. Cuando el tren arranca lo mira, pero antes de poder reaccionar éste ya está lejos. NAHUEL lo corre, pero está a cada vez más distancia y finalmente renuncia. Se lleva afligido la palma de la mano a la frente.

Escena 7
Exterior – Vereda – Noche
NAHUEL prosigue la caminata con la misma actitud que al principio. De la mano de en frente hay un cartel que reza “Bienvenidos a la ruta perdedora” con una flecha que indica hacia adelante. NAHUEL no lo ve y sigue caminando por la calle mal iluminada, hasta desaparecer en la distancia.

Escena 8
Exterior – Espacio – Noche
El gigante anciano acomoda y desacomoda las estrellas como si fueran foquitos, todavía recostado sobre los dos planetas, estirando los brazos hacia arriba. Baja los brazos y se queda quieto. Chasquea los dedos, una estrella se apaga. Chasquea de nuevo y se prende. Chasquea varias veces y las estrellas se prenden y apagan, en desorden, como titilando. Para. Mira la tierra, juega con ella. Para. La observa, la mira fijamente durante unos segundos. Repentinamente la toma entre los dedos índice y pulgar, y sin pensarlo dos veces se la mete en la boca y la traga. Vuelve a cruzar los brazos detrás de la cabeza y cierra los ojos.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Were we go

-I mean, what if something happens to one of us and just makes us go crazy? I mean, what if I'm walking by a construction site and something falls, and then my frontal lobe gets chopped off and my personality's altered and then I'm not a good dad? What happens then?
-Well, be careful walking near construction sites.
-What about Munch?
-She'll be careful walking near construction sites, too.
-No, really. I mean, don't you just look at her and want to give her
everything that she's ever wanted? It is so incredibly unfair that she can't...
-Yeah, you're right. It's unfair that she can't have a baby and that bad parents
still get to be parents and good parents die when their daughters are in college. So what?
-I'm sorry, 'Rona.
-Look, all we can do is be good for this one baby. We don't have control over much else.
-Will you marry me? At least.
-Never. I will never leave you.
-Yeah.
-I promise.
-No, I know.
-You... You promised never to marry me because you don't want to get married without your parents there. I get that. You promise never to leave me. Do you promise to never leave this baby that we are having?
-I promise. I do. Do you promise to stop talking about your ability to find or not find my vagina after I give birth?
-I do. Do you promise to let me cobble...
-Carve.
-...to carve in my spare time, and teach our daughter the lore of the great Mississippi?
-I do. Do you promise never to develop a thing for seahorses?
-I do. Good. Do you promise to let our daughter be fat or skinny or any weight at all? Because we want her to be happy, no matter what. Being obsessed with weight is just too cliché for our daughter.
-Yes, I do. Do you promise, when she talks, you'll listen? Like, really listen, especially when she's scared? And that her fights will be your fights?
-I do. And do you promise that if I die some embarrassing and boring death that you're gonna tell our daughter that her father was killed by Russian soldiers in this intense hand-to-hand combat in an attempt to save the lives of 850 Chechnyan orphans?
-I do. Chechnyan orphans. I do. I do…

domingo, 17 de octubre de 2010

El hombre de al lado

¡Excelente película, muy recomendada!

viernes, 8 de octubre de 2010

"El romanticismo no es lo mío. Las situaciones románticas per se me ponen incómoda. Me dan ganas de zamarrear al otro y decirle "dale, seamos reales". No me compro el Arnaldo André ni el Ricardo Montaner. Mucho menos un Gustavo Bermudez o un Axel gritanto "amo".

A la hora de la verdad, y siendo 100% honesta, tengo que confesar que prefiero mil veces el piropo callejero de albañil con culo al aire más guarango que se les pueda ocurrir que un "sos hermosa" dicho en un cuarto a media luz. "

No soy yo, sos vos©

"Who wrote this?!"

"Para contestar finalmente la antiquísima pregunta...: ¿Cuál es la relación del hombre con la naturaleza?

Ay, perdón...

¿Qué pasaría si le dieran un yo-yo a una bandada de flamencos?"


FANTASIA 2000

viernes, 17 de septiembre de 2010

16 de Septiembre


Prólogo a la edición de 1992 de "La noche de los lápices", Ed. Planeta, 1986

Aún hoy, podemos recordar a los estudiantes secundarios que nos acompañaron en la búsqueda de la verdad, la alegría por el advenimiento de la democracia, la mordaza ferrosa de los organismos de seguridad, las definiciones y balbuceos de la Justicia, el movimiento zigzagueante de la memoria histórica en la conciencia de los argentinos. Aún hoy, recordamos la impotencia por desconocer el destino final de los chicos secuestrados el 16 de setiembre de 1976 en el operativo ordenado por el general Ramón Camps, pero también nuestras esperanzas: que la impunidad jurídica sería reparada por la justicia porosa de la condena social; que mientras existiera un joven que deseara un mundo más solidario y justo, ninguno de los adolescentes secuestrado en la Noche de los Lápices desaparecería para siempre.
En la delgada película del tiempo transcurrido en nuestra historia sin fin, han quedado impresos, sin embargo, numerosos acontecimientos. Lo que era esperanza, fue certeza. Lo que era temor, fue realidad. Seis meses después de terminar este libro, entre gallos y a medianoche fue sancionada la ley de Punto Final. Un año más tarde, la de Obediencia Debida. Los miembros de las fuerzas de seguridad y civiles responsables de los hechos aquí narrados fueron sucesivamente desprocesados, y algunos procesados y condenados. Sus nombres figuraron en todas las listas de acusados del juicio a las juntas militares y en el informe de la Conadep. Los delitos que se les imputaron no fueron sólo la elaboración y ejecución de "un plan criminal", el detalle de esta sentencia genérica incluía la terrible certeza de que no sólo habían exterminado a miles de opositores adultos sino también a más de 232 adolescentes entre 13 y 18 años, en la noche y niebla (NN) de la represión ilegal iniciada el 24 de marzo de 1976.
No repetiremos la cadencia de acontecimientos políticos que llevaron a los presidentes Raúl Alfonsín y Carlos Menem a esgrimir razones de Estado, o simplemente humanitarias, para desprocesar primero e indultar luego a los máximos responsables de la mayor tragedia argentina del siglo XX, como fue definido por el fiscal Julio César Strassera en su alegato final en el juicio a las juntas militares. Tampoco repetiremos los nombres de los criminales porque alimentamos la utopía de que sus acciones se perderán en la noche de los tiempos, mientras aquéllo que quisieron matar vivirá en otros cuerpos.
Es sabido por todos los ciudadanos que ninguno de los indultados ha podido eludir la condena pública cuando intentaban vivir como si nada hubiera ocurrido. Fueron bíblicamente castigados, aunque no eran piedras sino palabras las arrojadas, cuando tramitaban sus registros de conductor (Emilio Massera), cuando trotaban en los bosques de Palermo (Jorge Videla), cuando tomaban café en una confitería de Palermo (Ramón Camps), cuando eran descubiertos conduciendo su auto (Luis Vides), cuando peinaban su perro pastor inglés con la ternura de un padre en una plaza de la ciudad (Miguel Etchecolatz). El veredicto de la sociedad los declaró culpables y construyó cárceles invisibles pero invulnerables. Los motivos de este repudio cívico no parecen radicar en un deseo atávico de venganza: sí en las ansias de justicia plena, en la necesidad de escuchar una sola palabra de arrepentimiento, jamás pronunciada por los indultados, que consolidara la esperanza de que nunca más la lógica de los fusiles mutilará y segará la vida de los argentinos.
Muchas veces en estos años, sentimos el impulso de continuar investigando sobre el destino final de los chicos desaparecidos. Nunca dejamos de preguntar a funcionarios del gobierno, a familiares, a miembros de las entidades humanitarias, a los científicos del Equipo Argentino de Antropología Forense si sabían algo más sobre ellos. La respuesta era: nada. Nada. Ningún cuerpo, ni una sola tumba. La nada que confirmaba el asesinato.
Sin embargo, hubo una puerta entornada en esa búsqueda: un testimonio decisivo nos permitió probar lo que la Justicia, entonces, no pudo probar por la sola declaración de Pablo Díaz. Uno de los autores de este libro mantuvo una prolongada conversación con Emilce Moler, una de las adolescentes secuestradas en la noche del 16 de setiembre de 1976, reaparecida algunos meses más tarde y que por decisión personal no había prestado aún declaración ante la Conadep ni ante la Cámara Federal que juzgó a las juntas militares.
La entrevista con ella se realizó un día de setiembre de 1986, en la sala de estar de un hotel en Mar del Plata, y se extendió desde las diez de la mañana hasta las seis de la tarde. El compromiso de quien escuchaba respetuosamente los secretos celosamente guardados durante una década fue no reproducir jamás los detalles revelados. Sólo podemos afirmar que el conmovedor testimonio de Emilce Moler refrendó, lo sucedido en los primeros días del secuestro de los adolescentes alojados en el campo clandestino de detención Arana, División Cuatrerismo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, incluida su tortura. El 5 de agosto de 1986, Emilce y su padre, el comisario inspector Moler, declararon finalmente por exhorto ante la justicia, brindando un testimonio decisivo para el conocimiento de todo lo sucedido durante aquellos días trágicos.
Al escuchar ese testimonio, pensamos que, simultáneamente al tiempo del dolor, se gestaba un tiempo nuevo, vital, definitivo en la historia de los más jóvenes, que seguían leyendo las aventuras de Sandokán, que continuaban escuchando las canciones de Charly García, pero en un país distinto al que habitaron los chicos que los habían precedido. Y, efectivamente, los adolescentes que se iniciaron en la edad de la razón con el renacimiento de la democracia, crecieron más libres al poder comprender muchas de las causas de los enfrentamientos y las pasiones sociales y políticas de los años setenta.
Si en el período comprendido entre 1973 y 1976 había ocurrido el bautismo político de los estudiantes secundarios en el seno de una sociedad turbulenta y atormentada por la violencia y las proscripciones, fue sólo a partir de 1984 cuando su organización gremial se extendió masivamente en paz como un derecho democrático adquirido. El 12 de noviembre de 1984 fundaron la Federación de Estudiantes Secundarios (FES) con la participación de 450 delegados, representantes de 77 centros de estudiantes de la Capital Federal y de más de 100.000 estudiantes.
Pero fue durante 1986 cuando lograron la mayor presencia en actos, marchas, reuniones y en la constitución de su propia memoria histórica. El testimonio de Pablo Díaz, sobreviviente de la Noche de los Lápices, escuchado en los lugares más recónditos del país y del mundo; la aparición de las siete ediciones de este libro, traducido al italiano, alemán y portugués, y la difusión de la película dirigida por Héctor Olivera, vista por 3 millones de argentinos, que el 26 de setiembre de 1988 alcanzó en Canal 9 49,7 puntos de rating, uno de los más altos en la televisión nacional, luego del conseguido por las imágenes del viaje de los hombres a la Luna, y de la final de un mundial de fútbol, potenciaron la actividad de los adolescentes, y el aprendizaje de los adultos. Ya nunca más los padres dejarían solos a sus hijos en el reclamo de sus derechos civiles y políticos, como ocurrió amargamente en los años setenta. Las movilizaciones en defensa de la escuela pública durante 1992 han sido un ejemplo elocuente, entre otros, de este aprendizaje.
Tal vez porque los adolescentes intuyeron que estaban fundando su propia historia, tal vez porque eran la herida más abierta de una sociedad que emergía de una larga pesadilla, o porque sabían que muchos de sus sueños habían quedado truncos, se asumieron de inmediato como herederos naturales de las banderas estudiantiles y del compromiso social de los chicos secuestrados aquel 16 de setiembre de 1976. El reclamo por el boleto estudiantil gratuito se extendió a todo el país. El Congreso Nacional y numerosos parlamentos provinciales legislaron sobre su aplicación. En la mayoría de los centros de estudiantes de los colegios secundarios florecieron agrupaciones bautizadas "16 de setiembre", en homenaje a los chicos desaparecidos en La Plata y, al mismo tiempo, como una nueva identidad unitaria de los adolescentes que exigía, siempre, un país más justo en el que valiera la pena crecer y soñar.
Y es esa herencia vital en los ideales inquietos y conmovedores de nuestros jóvenes lo que engarza a los militantes secundarios desaparecidos en los años setenta en la cadena memoriosa de las generaciones venideras; la misma herencia que seguramente impulsó a los estudiantes del colegio Otto Krause a crear en 1987 una consigna que se propagó veloz como la luz:
"Vano intento el de la noche, los lápices siguen escribiendo".
La misma cadena memoriosa que inspiró en 1991 a los estudiantes del colegio Nicolás Avellaneda para escribir en un mural el epílogo trascendente de esta historia:
"Los lápices eran de colores". (…)




Multitudinaria marcha a 34 años de la Noche de los lápices
Escrito por LNDNOTICIAS

Miles de personas se movilizaron desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo en conmemoración de la llamada "Noche de los Lápices" y en recuerdo de los 10 adolescentes secuestrados en esa trágica noche.
La marcha habría contado con la participación de unas 30.000 personas que llenaban 10 cuadras por la avenida de Mayo.
En la misma marcha miles de estudiantes reclamaron mejoras en las condiciones educativas, en medio del conflicto en el que muchas escuelas porteñas están tomadas por los estudiantes en reclamo de mejoras edilicias.
La marcha comenzó pasada las 18 horas donde se llenaron de gente las calles cercanas al Congreso Nacional y cerca de las 20 horas llegaron las columnas mas importantes a la Plaza de Mayo.
Un grupo aislado del grueso de la movilización realizó pintadas en el frente de la Jefatura del Gobierno de la Ciudad pintando consignas en contra del jefe de gobierno Mauricio Macri.
A su vez también los estudiantes universitarios realizaron criticas contra Néstor Kirchner "El (por Néstor Kirchner) se tuvo que encerrar en el Luna Park. Nosotros podemos manifestarnos afuera, en la plaza. Cristina Fernández de Kirchner hace demagogia barata; yo le digo: cállate la boca".

lunes, 13 de septiembre de 2010

Lucía y el sexo - Julio Medem

Excelente película ¡Me encantó y la recomiendo!

La quinta película de Julio Medem nos dio su largometraje más arriesgado, ya que llevó sus constantes fílmicas al límite: la casualidad, el azar, la mezcla mágica entre realidad y sueño, los caprichos del destino, las rocambolescas relaciones que unen a los personajes... Ésto hace de 'Lucía y el sexo' una película muy singular: o el espectador se involucra en la historia desde el principio y acaba seducido por ella hasta el cénit final o la rechaza de plano, sacando a la luz todos sus defectos y olvidando sus grandes virtudes.


Además Paz Vega, Elena Anaya y Najwa Nimri son unas de las mujeres más hermosas que vi...

jueves, 19 de agosto de 2010

The meaning of life - Monty Python

Lejos una de las mejores películas que vi EN MI VIDA. Altamente recomendable.



Why are we here? What's life all about?
Is God really real, or is there some doubt?
Well, tonight, we're going to sort it all out,
For, tonight, it's 'The Meaning of Life'.

What's the point of all this hoax?
Is it the chicken and the egg time? Are we just yolks?
Or, perhaps, we're just one of God's little jokes.
Well, ça c'est 'The Meaning of Life'.

Is life just a game where we make up the rules
While we're searching for something to say,
Or are we just simply spiralling coils
Of self-replicating DN-- nay, nay, nay, nay, nay, nay, nay.

What is life? What is our fate?
Is there a Heaven and Hell? Do we reincarnate?
Is mankind evolving, or is it too late?
Well, tonight, here's 'The Meaning of Life'.

For millions, this 'life' is a sad vale of tears,
Sitting 'round with really nothing to say
While the scientists say we're just simply spiralling coils
Of self-replicating DN-- nay, nay, nay, nay, nay, nay, nay.

So, just why-- why are we here,
And just what-- what-- what-- what do we fear?
Well, ce soir, for a change, it will all be made clear,
For this is 'The Meaning of Life'. C'est le sens de la vie.
This is 'The Meaning of Life'.

martes, 29 de junio de 2010

Yo apoyo el matrimonio para todos

De:Osvaldo Bazán

En:Critica
Del:'09

El niño homosexual está en guerra. No sabe todavía que es homosexual. Ni que está en guerra. También desconoce las causas de ambos hechos. Sin embargo, nació en guerra. Maldición, la de haber sido parido en territorio enemigo.

El niño judío sufre la estupidez del mundo y vuelve a casa y en su casa sus padres judíos le dicen “estúpido es el mundo, no vos”. Y le hablan de por qué esta noche no es como todas las noches y le cuentan de aquella vez que hubieron de salir corriendo y el pan no se levó. Le dan una lista de valores y tradiciones y le dicen: “Vos estás parado acá”. Y sabrá, el niño judío, que no está solo.

El niño negro sufre la estupidez del mundo y vuelve a casa y en su casa sus padres negros le dicen “estúpido es el mundo, no vos”. Y le hablan de la cuna de la humanidad, de un barco, una guerra. Le dan una lista de valores y tradiciones y le dicen: “Vos estás parado acá”. Y sabrá que no está solo.

El niño homosexual sufre la estupidez del mundo y ni se le ocurre hablar con sus padres. Supone que se van a enojar. Él no sabe por qué, pero se van a enojar. Y para sus padres, lo peor, es creer que su hijo no es como ellos.

Se enfrentará con algunas tonteras el niño homosexual. Será parte de una minoría con la cual, las relaciones que han establecido las mayorías han sido, generalmente, de crueldad. Las mayorías heterosexuales se han creído, a lo largo de los siglos, moralmente superiores y por lo tanto, con derecho a decidir cómo tienen que vivir todos los demás. La homosexualidad –en realidad, todas las sexualidades no reproductivas– fueron pecado para las religiones, fueron enfermedad para la ciencia y fueron delito para el derecho y los Estados. El poder no nos ha querido nunca.

El niño homosexual, sólo por haber nacido homosexual, sólo por haber sido parido en territorio enemigo, está en guerra con la religión, con la ciencia y con el Estado. ¿Cómo podría enfrentar un niño una lucha tan desigual? ¿Con qué armas? ¿Dónde está el adulto que lo escuche?

Con el tiempo, la ciencia que un día había decretado que la homosexualidad era una enfermedad, con la misma ligereza, decretó otro día que no lo era. No pidió perdón, pero por un decreto afirmó que éramos enfermos, y por otro, que ya no lo éramos.

Fue la primera de las tres fuerzas que reconoció el error. No, perdón no pidieron.

Ahora algunos señores representativos de la sociedad argentina 2009 deberán decidir sobre qué piensa hacer el Estado con estas minorías. Una posibilidad cierta sería matarnos a todos, hacerse cargo de la superioridad moral que se vienen atribuyendo y dejar un mundo binario; ir contra la naturaleza –que es variada y multisexual– y decidir que lo único que tiene derecho a existir es el hombre y la mujer, llamándole hombre a todo el que nació con pito y mujer a todo el que nació con chochi y listo. Y que necesariamente deben enamorarse entre sí para procrear. Podrían agregar un inciso en donde se elimine también a todos los estériles. El matrimonio, para esta posibilidad en donde sólo es un extensión legal para la procreación, se extinguiría apenas hombre o mujer ya no puedan cumplir su función reproductora. Allí, podrían ser eliminados también.

Otra posibilidad es que todo siga como hasta ahora. Que las mayorías heterosexuales no se hagan cargo de que nos imponen a todos los demás cómo debemos vivir. Que sigan disimulando que nuestras uniones le reportan al Estado los días de trabajo que no nos tomamos por unirnos; que las obras sociales nos cobren como solteros; que debemos pedir los créditos como solteros; que no tenemos asegurada la herencia después de haber vivido toda una vida con la persona que elegimos; ni siquiera la posibilidad de acompañarlo en la terapia intensiva. La posibilidad, si todo sigue como hasta ahora, es que nos digan “ustedes tienen los mismos derechos que nosotros a ser heterosexuales”, frase que oculta una verdad: no nos dan derecho a ser homosexuales. ¿Por qué no tenemos ese derecho? Porque somos minoría.

El matrimonio es una institución civil de la que se apropió la Santa Iglesia Católica y la convirtió en sacramento. Indisoluble. Monogámico. Y sagrado. En eso estamos de acuerdo. La Santa Iglesia Católica miente cuando dice que el matrimonio es “Lo que Dios ha unido”. El matrimonio es un sacramento indisoluble, monogámico y sagrado desde que así lo consagró el IV Concilio de Letrán, de 1215. Sus autores fueron hombres reunidos con fines políticos y económicos concretos, quienes interpretaron y monopolizaron la palabra de Dios a su antojo y necesidad. Que el matrimonio heterosexual y monogámico fuera definido como sagrado instauró una primacía que excluyó cualquier otro tipo de relación. De allí a la hoguera había un solo paso y no tardó nada la Santa Iglesia Católica en darlo. Es tan grande el malentendido que nadie explica cómo durante doce siglos de catolicismo nadie habló de esa unión conocida como matrimonio como algo sagrado. Es cierto que cuando se tratan estos temas, muchos ciudadanos armados de sentido común pregonan: no se puede criticar con los conocimientos y en el contexto de hoy lo que hicieron esos hombres en 1215. Es un error académico garrafal hacerlo. Nada parece más sensato. Si por un milagro uno de esos lobbystas de 1215 llegase a vislumbrar el mundo contemporáneo no viviría más de cinco minutos. Moriría de un susto de tan cambiado que está todo. Ahora bien, si es tan de sentido común, tan lógico no poder criticar hoy el pensamiento de hace ochocientos años ¿cómo se les ocurre que podemos vivir de acuerdo con una ideología pensada para la vida cotidiana de hace ochocientos años? En todo caso, los lobbystas del IV Concilio de Letrán aseguraron también que el matrimonio era indisoluble. Hemos podido comprobar que no lo es. Y Dios no dejó de ser Dios por eso.

A comienzos del siglo IV, el emperador Constantino proclamó al cristianismo como religión estatal del Imperio Romano, lo cual obligaba a todos los ciudadanos a cumplir con los preceptos católicos. Al convertir la ley canónica en legislación civil para toda Europa, la conducta sexual, que Grecia y Roma no habían reglamentado por pertenecer a la esfera de los derechos privados, pasaba a ser regulada por las autoridades civiles y eclesiásticas. En el siglo IV comenzaba a morir la libertad individual.

Ha pasado suficiente tiempo. Ha sufrido mucha gente.

Hoy tenemos la obligación de pensar todo otra vez.

“¿Entonces si mañana alguien quiere que el casamiento sea entre tres personas, hay que aceptarlo?”. Si el casamiento entre tres personas fuese común en la sociedad, como son las relaciones homosexuales, si hubiese miles de personas que dependiesen de que se legislase sobre eso, si hubiese marchas y pedidos, quizás debería pensarse. Pero al menos por ahora, no parece que ocurra. Ni aquí ni en ningún lugar del mundo.

“Mañana se van a querer casar con un delfín, y va a haber que aceptarlo?”. Nadie quiere casarse con delfines, pensar que nuestras relaciones son como enamorarse de un delfín habla más de quien lo piensa que de nosotros.

“Hay temas más importantes, es un pedido progre de clase media”. La homosexualidad cruza verticalmente las clases sociales. Y como en todo, los más pobres son los más desprotegidos. Y los pobres homosexuales están un poco peor que los pobres heterosexuales. Y las travestis pobres están peor que todos.

“Si todos fuesen homosexuales, se termina la humanidad”. Ninguno de nosotros quiere que la homosexualidad sea obligatoria. Sólo algunos heterosexuales quieren que la heterosexualidad sea obligatoria. Y no les sale. Queremos un mundo variado porque de la naturaleza nacimos todos.

Quizás el niño homosexual sea tu hijo. O tu futuro hijo. O tu nieto. O vos. O quizás no. No importa. Lo importante para todos es que el niño homosexual no tiene por qué sufrir porque vos te creas normal. Lo normal es que el mundo es maravillosamente variado y cada uno es valioso, porque es diferente a todos, y es diferente a todos, porque es igual a todos.

La mala noticia para los que insisten en vivir en el pasado, es que el casamiento homosexual ya existe hace años. Sólo falta que el Estado lo reconozca. Peleamos por ese reconocimiento. Cuando se despejen los prejuicios, los odios, la crueldad y la mentira se descubrirá finalmente la verdad que dos mil años de ocultamiento no pudieron tapar: la homosexualidad no es nada.

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